Los bancos a nivel mundial están empezando a calentar motores para elaborar las estrategias que les permitan cumplir con la reforma a la supervisión bancaria, conocida con el nombre de Basilea III, que se realizó hace unos meses. La reforma incrementa los requerimientos mínimos de capital y estándares de liquidez exigidos a los bancos comerciales para reducir la probabilidad y severidad de crisis bancarias en el futuro.
Los bancos tienen hasta el 2015 para cumplir los primeros estándares de liquidez y hasta el 2018 para los requerimientos de mayor exigencia. Muchos considerarán que existe suficiente tiempo para prepararse, pero en términos bancarios el espacio para actuar es pequeño.
Para los expertos en el tema los ahorrantes podrían beneficiarse de estas reformas, pero los prestatarios tendrán que pagar más. Es necesario que los bancos comiencen a determinar cómo y cuándo desean hacer frente a los nuevos coeficientes, ya sea reteniendo sus ganancias por el amplio período de implementación o mediante una más inmediata captación de capital, señaló el director de la línea de servicios de regulación de capitales de PricewaterhouseCoopers (PwC), Patrick Fell.
Para muchas instituciones es probable que el desafío a la liquidez que plantea Basilea III vaya a ser mayor que su desafío al capital, y que la lucha por la limitada oferta de depósitos al por menor y por el financiamiento a mediano plazo sea feroz, manifestó Richard Barfield, director de consultoría sobre riesgos de PwC, empresa que realiza servicios de auditoría, impuestos y consultoría .
¿Por qué la aprobación de un Basilea III, si ya existe I y II? Lo que sucede es que luego de la crisis financiera mundial muchas cosas cambiaron y los primeros reglamentos solo se basaban en medir el estrés corporativo, el actual se enfoca en la liquidez. “Y es que la liquidez es la madre de todos los riesgos, y cuando estalló la crisis los bancos no tenían respaldo de liquidez”, asegura el director de Gestión de Riesgo Financiero de KPMG, Arturo Carvajal.
Para Carvajal los cambios son totalmente de fondo, porque ahora se deberá tomar parte del capital que se usaba para el negocio para reservarlo y tener liquidez, y esto conlleva a buscar la atracción de mayor capital. Esto significa que se debe disponer de activos líquidos para protegerse de posibles corridas de los ahorristas entre otras posibilidades.
En el caso de América Latina, Carvajal indicó que países como Panamá, Colombia y Ecuador tienen que reformular los gobiernos corporativos y atender las posibilidades de riesgo. Agregó que KPMG ya está trabajando con bancos grandes, tanto de Panamá como con otros de la región en la preparación de los cambios; cambios que, apuntó, pueden traer en su primera etapa una contracción de crédito y luego una buena oferta de los mismos, pero solo para aquellos que puedan ofrecer verdaderas garantías.
{lang: 'es-419'}