Categoría | Finanzas, Negocios

Siempre es buen momento, ¡empieza tu plan financiero!

¿Qué es lo primero que pensamos al escuchar la palabra finanzas? ¿Complicado? ¿Tedioso? ¿Tan especializado como algo lejano o ajeno a nosotros?

Las finanzas no deben ser lejanas ni ajenas a nosotros. Dentro de la disciplina, encontramos el área de las finanzas personales y no hay nadie mejor que nosotros para gestionar nuestros propios ingresos y gastos. Si nosotros no lo hacemos, nadie más lo hará. Los resultados financieros de cualquier organización reflejan las actividades y necesidades de la misma; en nuestro caso, reflejan nuestro estilo de vida.

Muchas veces tenemos la percepción de que nuestro dinero desaparece sin darnos cuenta. El llevar una bitácora de nuestros gastos y una agenda de nuestros planes nos permite concientizarnos sobre estas fugas de dinero que, por ser imperceptibles, nos alejan de nuestros objetivos.

Lo que no se mide 
no se controla

No podemos mejorar algo que no medimos y si no llevamos un control (tan sencillo o detallado como queramos), ¿cómo podremos saber que avanzamos o retrocedemos en nuestro plan, en nuestro proyecto de vida? Sí, ¡nuestro proyecto de vida! Al final, nuestro plan financiero debe reflejar los objetivos y restricciones a los que nos enfrentamos a corto, mediano y largo plazo. De las siguientes ecuaciones, reflexionemos, ¿con cuál nos identificamos?

Ingreso – Gasto = Ahorro vs Ingreso – 
Ahorro = Gasto

El priorizar nuestros objetivos nos ayuda a comprometernos con nuestros gastos y cambiar el paradigma de: ahorro lo que me sobra. Nuestro pensamiento debe ser gastar responsablemente lo que tenemos después de haber hecho el apartado de ahorro, ya que éste representa el gasto o inversión que planeamos para nuestro futuro (Navidad, vacaciones, casa o retiro).

Gastar responsablemente es cuestionar el valor de nuestras compras, administrar adecuadamente el uso de nuestras tarjetas de crédito y realizar conscientemente un gasto superfluo; es el responder a las consecuencias que cada opción presenta.

Al llevar el control de nuestros gastos, podríamos asombrarnos de cuánto se nos va en productos o servicios innecesarios o insatisfactorios que nos alejan de nuestros objetivos de plan de vida y, con ello, de nuestro plan financiero.

Importancia de los instrumentos de inversión

Por otro lado, el tener el dinero en nuestra chequera es como mantenerlo en nuestro colchón electrónico. El valor del dinero en el tiempo no es el mismo. El valor adquisitivo, es decir, lo que el dinero puede comprar, disminuye conforme la inflación aumenta. En este caso, podemos contratar el fondo de inversión y/o seguro que mejor satisfaga nuestras necesidades, ya que nos conviene poner a trabajar nuestro dinero, que de esta manera no perderá su valor en el tiempo.

Por ejemplo, si invertimos en un fondo cuyo rendimiento es similar al de la inflación, tendremos la oportunidad de incrementar nuestro capital y mantener su valor adquisitivo. De la mano de la planeación de nuestros proyectos, alejemos la apatía o miedo y acerquémonos a la institución de nuestra elección a conocer los instrumentos financieros que más nos convengan. ¿Qué espera usted?

Fuente: El Economista

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